jueves, 14 de mayo de 2020

Mirá




“Mirá” -me dijiste en el sueño-
y por supuesto no recuerdo
qué apuntabas en el paisaje.

Firme aún el lazo entre aquí
y allá, te agradecí despertando:
“Siempre atento conmigo, muerto.

No sé bien quién sos ni por qué,
como abeja desorientada,
zumbás en este encierro mío.

¿Será -ahora que lo pienso
y la mañana es una ola
mansa de luz que se aproxima-

que quisiera dejarte ir:
vos a libar tus raras flores
y yo las mías de este mundo?”

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