sábado, 18 de febrero de 2017

No se veía una nube un alma






Pasa para siempre esa mujer
que cruza nadando la bahía.
El mar está calmo, azul el cielo
y ella no sabe que va a morir
a dentelladas en este día,
y nadie sabe, e intercambiamos
un saludo con la mano en alto
hace apenas un instante. No
se veía una nube, un alma.


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