domingo, 16 de octubre de 2016

Disfraces de Carlos Schilling


     En Disfrazado de Novia, se puede percibir el caso de un narrador que disfruta de imaginar, alguien que despega siguiendo el curso de una idea paradójica, un poco como quien se aventura y explora y sabe que también se siguen consecuencias de lo aparentemente absurdo.
    “Son relatos, no cuentos” nos advirtió el jueves, en la presentación del libro, atribuyendo a los primeros la posibilidad de carecer de una estructura cerrada, que estima propia de los segundos.
Más allá del hecho de si es tan así, en esta representación de la forma hay un indicio de lo que digo. Con la imaginación se divierte: dispone en la superficie de la situación narrativa un elemento levemente absurdo y la realidad circundante se reorganiza como en un proceso homeostático. Lo que ocurren son entonces mutaciones, que en el caso de la escritura de Schilling se expresan mayormente en imágenes visuales que enfatizan, bordeando la caricatura y la deformación levemente grotesca, la apreciación irónica del conjunto.

    El peso o la proporción del distanciamiento de esta propuesta hace que los emplazamientos espaciales de las historias sean superfluos. Por ejemplo, no ayuda a aglutinar el relato “El rey del Ping Pong” ni aporta verosimilitud (tampoco le resta) el hecho de qur suceda en parte en Mayu Sumaj. No importa, porque lo que copa el escenario imaginativo del lector es ese personaje del padre como incógnita del hijo. La relevancia posible del dato Mayu Sumaj podría radicar en que fuese otra de las inscripciones autobiográficas que pueblan estas páginas, lo que me hace acordar a un poeta muy famoso que afirmaba  “yo escribo para que mis amigos me quieran más”.  No sé si Schilling escribe para tal fin, pero pienso que esos detalles son guiños a los íntimos, y que en ellos se pone en evidencia que la escritura tal como él la practica  no abandona el horizonte delimitado por un círculo humano, frente al cual el autor no es solamente la figura artificial del narrador; es Carlos Schilling compartiendo su experiencia y el gusto de narrar.

1 comentario: