lunes, 21 de septiembre de 2015

A partir de un poema de Idea Vilariño

         
Anoche

          Anoche entre mis sueños
          puñado de cenizas
          hice el amor contigo
          sereno y exquisito
          contigo que hace tanto

          hace tanto estás muerto.

¿A qué obedece la intensidad de este poema? Uno está tentado a decir que no hay artificio, pero hay muchos. La cuestión es cómo se administra el artificio. Idea Vilariño es una poeta que administra. Su estilo y el acierto de su estilo se fundan en la economía, de la que este poema es ejemplo, no solo ni principalmente por la cantidad de los versos que lo componen,  sino -me parece- porque siendo muy pocos dan mucho.
Si el desafío del lenguaje poético (o más abarcativamente literario) es producir sentido, devolver sentido a las palabras desgastadas por el uso, en la poesía de Idea nos encontramos con algo muy peculiar, algo de lo que se puede aprender: una presentación directa, frontal y ajustada al carozo de la experiencia; una experiencia obviamente depurada, en este caso, la acción (haber soñado que se hace el amor con alguien que ya ha muerto) es abismal. Para dar cuenta de ese abismo, Idea no lo sugiere, no lo alude de manera oblicua o simbólica, sino que opta por las palabras de la tribu, sin forzarlas en absoluto.
Su arte es el de decir lo necesario, lo imprescindible: a su último libro lo tituló No.
No, una sílaba, una palabra rotunda, contundente, toda una actitud. No y basta. 

lunes, 14 de septiembre de 2015

El último

Rodolfo Godino (San Francisco, Córdoba 1936 - Buenos Aires, 2015) ha sido un gran poeta y ha recibido el reconocimiento de su labor a través de diversos premios, entre los cuales se cuentan Premio Nacional de Poesía (Iniciación) 1960, el Premio del Fondo Nacional de las Artes (1961 y 1964), el Primer Premio Municipal de Poesía (1970), el Primer Premio de Poesía "La Nación" (1994) el Premio de Poesía de la Academia Argentina de Letras 1998-2000, el Premio Consagración de la Provincia de Córdoba (1998) y el Premio Rosa de Cobre de la Biblioteca Nacional Argentina (2013). Su último libro publicado recientemente por la Editorial Brujas, fallecido ya el poeta, se titula Vista atrás (2010 - 2015). Lo que sigue son algunas notas de lectura.



Como un bailarín consumado que sabe los pasos, Godino se mueve con la destreza y la gracia ya conquistadas en esta pista, a la que llegan muchos fantasmas familiares. Su lenguaje se lo permite desde que hubo abierto la vía que permite el tránsito de esas presencias a partir del giro dado en Elegías breves.



***



No sin ironía titula las secciones: “Repositorio doméstico”, “Barrio cerrado”, “Otros asuntos”. Se lo puede “ver” manipulando los elementos. Es alguien que sabe bastante bien lo que hace: combina aquí, yuxtapone allá, impone tal presión a la materia que la sofocada emoción al fin se abre paso hacia el aire y respira.



***



Uno lee:

¿Volveremos

como ráfagas emocionadas

volando entre aromos,

brotes

y oscuros dátiles,

hasta el azud y la tibieza

generadora del agua,

en urgencia de unión, sin aliento,

sin escrúpulos, sin temor, sin fin?



Y luego, el anticlimático título, “Pregunta de clara intención”, y entonces se advierte que primero nació el poema y después, en un segundo momento, el título. Una vez rota la unidad ilusoria, podríamos imaginar la multiplicidad de intervenciones operadas en el poema. El autor deja huella solo de dos: no le gusta exponerse demasiado y cuando sale una pieza tipo cierva blanca le lanza el galgo, que si no la tarasconea, por lo menos, la hace correr para otro lado.



***



Hay una región donde el conocimiento de la realidad es el conocimiento de uno mismo. Esa es una de las vetas de este libro. Pero es necesario ser más específico, más sutil, porque Godino lo es. No se trata de conocer, sino de re-conocer, –previo a atreverse a desenmascarar– los pequeños desvíos malintencionados, las reticencias del rencor; de aceptar que nuestra alma sin maquillaje pueda ser la de una vieja mezquina y artrítica. El conocimiento tiene ese matiz moral de sinceramiento y purga, la necesidad del que se despide:



Nuevamente el prodigio,

es él en el diluvio

                         esperando

perdón y bienvenida.

                         Ha vuelto y llama:

su voz guarda la erosión,

los días cruentos,

                         -Llamaste

y no atendí y la herida del instante

y sus renuevos

crecen como error

funesto, irremediable.



***





El pasado invade: su marea de desaparecidos es indetenible. Es probable que Godino temiera a la muerte… Pienso en esta frase, en cuánto tuerce y acalla. Tiene al menos el mérito de poner en relación el pasado y la muerte futura. El interregno –si es que el presente lo es– es lo que resulta tensionado en este libro. Su título Vista atrás (2010 - 2015) no deja margen de ambigüedad.





***





A las imágenes visuales, auditivas, etc. habría que añadir una categoría que se llamara “imágenes morales”. Una imagen moral no moraliza, es autoinculpatoria, deforma como Brueghel o como El Bosco lo visible (el cuerpo) para referirse a lo invisible (el alma, el espíritu, la madeja de deseos y rencores). Ejemplo de imagen moral: “En el antiguo parque Thays”, dedicado a Claudio Suárez:



Las ciclistas contra el sol,

muslos tempranos

y mecanismos móviles

cumpliendo delicadas tareas

y el malestar

                   de ángeles custodios

callando en la espesura

de tipas y gomeros.



***



Entre las cuerdas que suenan aquí hay una que no es ni muy aguda ni muy grave. No irrita; no apena. Sólo suena, pura afirmación de sí misma o del sonido. Son poemas en que por lo general aparece la naturaleza en primer plano, un aspecto observado, un detalle significativo, un instante. Son los poemas japoneses de Godino:



Sin alborotar bajaron

como hojas,

                   lentamente

como hojas muriendo,

sus plumas indecisas

entre el azul cargado

y el negro puro,

                   algo anunciaban,

algo ocurría: ellos

no se portan así.



***



No es fácil interpretar el tema de la homosexualidad en la obra de Godino. Aparece como enigma, como condena, como repulsión, por lo que se podría afirmar que no hay nada original ni revolucionario, sino al revés. En su tratamiento apela a los recursos del mayor hermetismo, propios de su primera etapa poética. Dice, pero no dice, escamotea; la ambigüedad se presenta quintaesenciada, siempre expresando disgusto y desprecio visceral. Su homofobia, hoy políticamente incorrecta, se presenta disimulada con todas las artes del mago, por lo que habría que considerar el hecho mismo de que aparezca y de este modo. Mi hipótesis es que Godino a veces duda de sus prejuicios y que hay algo en el orden de lo sexual reprimido que se cuela por la veta de tal tematización (insinuar que él experimente un deseo homosexual sería una simplificación grosera).

Estos poemas se cuentan quizás con los dedos de una mano y, por lo general, están asociados a personas que ha conocido, personalmente o través de la literatura. De modo que llama la atención que cierre su libro con uno que la aluda. Pienso cuánto ignora uno que va a morir en fecha cierta. Si él lo hubiera sabido, el poema “A un guerrero de la dinastía Han, reencarnado en embajador” no llenaría la última página de su último libro. Quizá hubiera elegido otro legado.







 

martes, 1 de septiembre de 2015

Dos poemas marinos de kathleen Jamie

La playa


Ahora que amaina el viento
del oeste, vayamos
hacia la playa tormentosa.

Ya han de estar allí unas pocas
almas valientes, siguiendo
el tronco a la deriva,

el raído manojo azul
de cabos sintéticos, 
que se cortó y volvió a la costa -

Rara especie- trajinando
la misma bahía todos
nosotros, como quien espera

un prodigio o desea
una vida distinta.



The Beach


Now this big westerly´s
blown itself out, 
let´s drive to the storm beach.

A few brave souls
will be there already,
eyeing the driftwood,

the heaps of frayed
blue polyprop rope,
cut loose, thrown back at us -

What a species-
still working the same
curved bay, all of us

hoping for the marvellous
al hankering for a chaged life. 

(The Overhaul, 2012)


Avistaje de ballenas


Y cuando al fin desaparezca
el sendero, caminaré
-pasto duro, gaviotas, rocas
con líquenes incrustados-

refugiándome del frío
verano en alguna azotada
caravana, de esas que van
entre las olas vítreas,

hasta que mis ojos se evaporen
y quiera otra vez volver
al comercio conmigo misma:
habiéndolas visto emerger,

respirar y sumergirse lejos
en el resplandor, como puntadas
de una rasgada tela que ya
no es posible componer.

(de La casa del árbol, 2004)

The Whale-watcher


And when at last the road
gives out, I´ll walk
-harsh grass, sea maws,
liche-crusted bedrock-

and hole up the cold
summer in some battered
caravan, quartering
the brittle waves

till my eyes evaporate
and I`m willing again
to deal myself in:
having wathed them

breach, breathe, and dive
far out in the glare,
like stitches sewn in a rent
almost beyond repair.

(from The Tree House, 2004)


jueves, 13 de agosto de 2015

Mayo (kathleen Jamie)

De nuevo la floración salvaje
extingiéndose en el anochecer, los cerezos
espuma al pie de la colina
                            y un mirlo, diciéndonos 
lo que piensa de esto, diciéndonos
                            lo que piensa...
¿Cómo lo soportamos? Un incendiado cielo
el estuario con su pátina de oro, las nubes que pasan
grises como campesinos
                             movidos por una profecía,
                                               ¿Qué diremos
que no haya dicho el mirlo
una y otra vez? La noche llama: 
Al lado, las ventanas de la casa de cristal
se arrebolan y luego callan.

(extraído de La reparación -2012)

May

Again the wild blossom
powering down at dusk, the gean trees
a lather at the hillfoot
                             and a blackbird, telling us
what he thinks to it, telling us
                             what he thinks...
How can we bear it? A fire-streaked sky, a firth
decked in gold, the gry clouds passing
like peasent-folk
                             lured away by a prophecy.
                                                  What can we say
the blackbird`sfailed
to iterate already? Night calls:
the windows of next-door`s glass house
crimson, then go mute.

(The Overhaul - 2012)



lunes, 10 de agosto de 2015

De aquí y de allá



Hace tanto que no soy
Hija y soy en cambio Madre,
que me olvido de la altura
en la cúpula de aquel mundo
que leuda cuando me duermo
y suavemente ambarino
y en cierta forma amniótico,
se va si me despierto
como burbuja en el espacio
o diminuto glóbulo
en las venitas del ojo.

Aquí, lo que me rodea
es verde, amén que llueve
tanto que las plantas caen
vencidas por húmedo peso.
Yo, que soy búfala de agua,
gozo hasta de respirar
este aire denso, resoplo
con el hocico al cielo,
te empujo hacia arriba
burbuja de sueño y  bajo
la frente al suelo
y parpadeo.

domingo, 2 de agosto de 2015

Un poema de Kathleen Jamie

Kathleen Jamie (1962) es esocesa. Su escritura comprende poesía, ensayos y libros de viaje. Sorprende la sutileza y naturalidad que incorpora imágenes cotidianas en un curso lento y reflexivo.

Luna


Anoche, cuando la luna
navegaba como un óvalo
de luz por mi desván, sentí
que venía a compadecerse.

Era agosto. Viajaba
con una valijita de sombras
y unas pocas estrellas,
las primeras, de regreso al norte,

y parece que mi pieza
la desorientó. Se hizo
la interesada en los libros,
mientras los otros objetos

braceaban como en un estanque
con insospechada vida:
los collares destellaban en el joyero,
el escritorio lleno de papeles

y también los libros parecían
dispuestos a abrirse y confesar.
Segura de que la luna escondía
alguna rara intención,

esperé; un largo rato seguí
su frío brillo que iba
hacia un dibujo de flores
colgado de la pared y luego

se deslizaba hasta la madera
del piso a descansar.
Suficiente para mí. Luna  -dije-
Ambas tenemos cicatrices,

¿Acaso escondes tras de ti
las palabras simples del amor? Dilas.
No eres mi madre;
con ella, esperé hasta que murió.



Moon


Last night, when the moon
slipped into my attic-room
as an oblong of light,
I sensed she’d come to commiserate.

It was August. She travelled
with a small valise
of darkness, and the first few stars
returning to the northern sky,

and my room, it seemed,
had missed her. She pretended
an interest in the bookcase
while other objects

stirred, as in a rockpool,
with unexpected life:
strings of beads in their green bowl
gleamed,the paper-crowded desk;

the books, too, appeared inclined
to open and confess.
Being sure the moon
harboured some intention,

I waited; watched for an age
her cool glaze shift
first toward a flower sketch
pinned on the far wall

then glide to recline
along the pinewood floor
before I’d had enough. Moon,
I said, we’re both scarred now.

Are they quite beyond you,
the simple words of love? Say them.
You are not my mother;
with my mother, I waited unto death.